El temor a estornudar
Nadie es más consciente, que quien escribe esta columna, de las prevenciones necesarias para evitar al virus que lleva meses acosando nuestras vidas
Nadie es más consciente, que quien escribe esta columna, de las prevenciones necesarias para evitar al virus que lleva meses acosando nuestras vidas
Por Antonio García de León/Antes que nada, agradezco la invitación del autor, Mario Nandayapa, para que yo haga aquí la presentación de un libro hecho con la materia de la tierra, del arraigo a las raíces de su región natal y dotado de un espíritu del que en general carecen los diccionarios y los análisis gramaticales.
George Eliot: “Los maridos son una clase inferior de hombres y hay que llevarlos por el buen camino”
Había que aceptarlos, era parte de la tarea, pero siempre debía mantenerse la esperanza y tener la certeza que los días soleados llegan y hay que estar preparados para eso.
La llamada “nueva normalidad” se aparece presagiando más incertidumbres que confianzas. Un regreso aún sin punto final de un realidad impuesta o no, inaugura desde lo social actitudes al límite y bajo asedio, primero, del encierro, y de la tecnología como acompañante salvadora, y con el tiempo, de impacto dimensionado con el propósito ya desplazado años atrás pero el covid19 se ha encargado de darle la potencia requerida por las necesidades orientadas hacia un teléfono, Tablet, computadora. Entre la pugna y el asombro por la dependencia de esta “moda” que llegó para quedarse, el gusto individualiza un apego mundial de […]
Ignoro si será cierto que todos estamos con un nivel de estrés como resultado de las políticas de confinamiento por el ataque de un agente minúsculo, pero letal para la vida de los humanos.
En varios artículos de opinión publicados en la prensa norteamericana, se dice que el “trumpismo llegó para quedarse”, refiriéndose a las convicciones explicitadas de Donald Trump: racismo, supremacía blanca, actitud imperialista, desprecio hacia las minorías de inmigrantes, fascismo rampante en una palabra.
Por Julio Cesar Aguilar Suárez /A diez años del nombramiento del Parachico como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la fiesta de carácter religioso y comunitaria la convirtieron en un espectáculo para el turismo. Utilizan nuestra fe, nuestro jubilo, nuestra danza, nuestros colores, nuestros sabores para vendernos, nos ponen en un aparador como objetos y desconocen nuestro carácter de sujetos.
En las cajitas de madera se conservaban trocitos con la esencia de los instantes, las experiencias, los recuerdos de las personas amadas, era como una manera de atesorar parte de lo más preciado en la vida y traerlo al presente cada vez que el corazón lo necesitara.