El corazón con zumo de naranja
Pigafetta: Los hombres de Baluan y Calaghan son unos chefs: “Se comen el corazón de sus enemigos, crudo y con zumo de naranja o de limón”.
Pigafetta: Los hombres de Baluan y Calaghan son unos chefs: “Se comen el corazón de sus enemigos, crudo y con zumo de naranja o de limón”.
Ahora que, de-por-vida-suya, no olviden visitar las librerías de viejo de las calles de Donceles, Allende y Tacuba, y las dos mil joyerías de junto al zócalo. Las alhajas y objetos de arte del Nacional Monte de Piedad, las joyas religiosas de detrás de la Catedral.
Allá por octubre de 1911 se enfrentaron las élites más representativas de Chiapas: la asentada en Tuxtla Gutiérrez, más liberal y masona, y la de San Cristóbal, más conservadora y católica. Entre otros enrevesados propósitos, la disputa fue por la sede de los poderes políticos locales. Sobre este acontecimiento singular, confuso, cruel y oscuro trata Los enemigos de Dios, una tragedia oculta por dos ciudades (Unich, 2019), la obra literaria más reciente de Alfredo Palacios Espinosa (1948).
Los mexicanos pasamos del asombro a la solidaridad inicial y luego la polémica se desató; apareció la xenofobia, el rechazo y claro está, la solidaridad también continuó. Pero en México falta mucha empatía hacia el migrante.
¿Cómo inspirar a los alumnos acerca de profesiones y oficios que puedan estar a su alcance en el futuro? Mundo de Talentos, un programa de orientación vocacional y motivar a los estudiantes a descubrir sus intereses, talentos, y seguir estudiando.
Un detalle interesante era en la compra de la carne de res, los vendedores solían ponerla en trozos de hojas de plátano, el rostro de Betina quedó asombrado. -Sí, hojas de plátano, de las que se utilizan para envolver los tamales-, enfatizó doña Amalia.
Hace algún tiempo toqué en distintas bandas de rock, algunas veces el bajo y otras la batería, siempre la base rítmica. Algunas bandas fueron efímeras apelando a la inmediatez del siempre recurrente “palomazo” o a la coyuntura del evento político o académico en turno; otras veces más seria, con la permanencia de los camaradas que estaban dispuestos a contribuir en un objetivo a mediano plazo.
El sábado 18 de enero busqué en Google alguna nota referida a la partida de este mundo de Agustín Baraibar Constantino, y no la encontré. Esas notas aparecerán en los próximos días, no lo dudo, puesto que desde que lo conocí encontré en él a una persona comprometida con su entorno, preocupada por mejorar el Chiapas en el que nació.
Kipling: “Los monos se sentaban a hablar en las ramas más altas, y la explanada tenía un agujero en el que vivía una cobra, y ésta recibía un cuenco de leche todas las noches, puesto que era sagrada”