Reloj no marques las horas
Estaba por adjuntar un archivo más, uno de los tantos que le faltaban y ¡oh sorpresa! Eran las 9:00 de la noche y la plataforma se cerró, tal cual marcaba en la convocatoria.
Estaba por adjuntar un archivo más, uno de los tantos que le faltaban y ¡oh sorpresa! Eran las 9:00 de la noche y la plataforma se cerró, tal cual marcaba en la convocatoria.
El dato duro, por lo tanto, es la persistencia de una violencia que no cesa sino todo lo contrario; un contexto agravado por la llamada lucha entre cárteles y grupos que buscan controlar el mercado de drogas, o bien por la llamada lucha contra el narcotráfico en la que participan cuerpos policiales mexicanos. En tal contexto, sin embargo, hay muchas mujeres que viven y mueren por una violencia feminicida.
La corrupción, contrario a lo declarado alguna vez por Enrique Peña Nieto, no es un problema cultural. Pero sí estructural.
Mann: “Wender Kretzschmar proclamaba como principio que lo que importa no es lo que interesa a los demás sino lo que le interesa a uno”
Según tío Lacho, el escritorio no es un objeto recomendable. Desde hace mucho oigo que dice: “Esos funcionarios son unos tontos, hacen programas desde el escritorio”. Sé porqué tío Lacho lo dice. Lo dice porque los funcionarios de gobierno, en lugar de estar sentados frente a sus escritorios, deben salir al campo…
Dispersos pero de alguna manera organizados –así quiero concebir-, se hallan los libros que no he podido leer, he perdido la cuenta de cuántos están pendientes, están los de temas académicos, periodísticos, las novelas y por supuesto, los cuentos.
Los tres problemas que más preocupan a las y los mexicanos se pueden englobar en: pobreza y desempleo, inseguridad y corrupción
Los humanos celebramos reunidos, en forma de ritual o fiesta, desde que tenemos conocimiento de nuestra existencia. Somos seres rituales que recordamos o deseamos lograr anhelos y propósitos.
Ya comenzaron las campañas electorales y con ello nos fumaremos durante todas la navidades y los próximos seis meses una serie de lenguajes que, en el mejor de los casos, son una letanía impropia de un país que desde hace seis años está sacudido por una de las más serias crisis institucionales de su historia actual.