El geranio viajero
Alzó la vista nuevamente y observó la Luna, había muchas plantas por sembrar y cuidar, ahora sabía que la Luna también sería su aliada.
Alzó la vista nuevamente y observó la Luna, había muchas plantas por sembrar y cuidar, ahora sabía que la Luna también sería su aliada.
Por Manuel Burguete Estrada *16 de diciembre de 1894 llega la primera bicicleta a Tuxtla. Don Daniel Malpica merece inaugurar el Salón de la Fama, que han propuesto los cronistas deportivos y colegas periodistas de Chiapas. De la dinastía de los Malpica del puerto de Veracruz, los dueños del periódico más viejo de México “El Dictamen”. Don Danielito es pionero del ciclismo en estas latitudes sureñas. Allá en el puerto jarocho inició su carrera ciclista en 1892. Se entusiasmó con los avances técnicos que habían logrado Michaux, Sivrac, Ader, Sargent y Thompson en eso de la cadena, los pedales y […]
La muerte, el vacío pestilente, la espesa negrura del sinsentido, la sensación de no ser más que andrajos, vísceras perforadas, bilis derramada, sangre negruzca y engusanada. Antiquemerade Derly Recinos de León (Frontera Comalapa, 1973) es eso, pero es también el tránsito final de la conciencia, los últimos pensamientos, las sensaciones últimas antes de derretirse en sombra opaca, en nada.
A los chiapanecos nada nos gusta, todo nos puede, negro es nuestro proceder. Si hace frío, porque hace tanto; si hace calor, nos cansamos de achicharrarnos; si hay viento, no soportamos tanto polvo; cuando viene la lluvia, ya no queremos mojarnos. En la víspera añoramos al temporada climática a venir, pero después ya no queremos saber nada de ella.
El Estado laico es una de las herencias más valiosas de toda la ruta de luchas que ha sostenido el pueblo de México. Fue precisamente un presidente muy invocado en estos días quien llevó a cabo la separación legal entre la Iglesia y el Estado. Si bien en la época en que Juárez logró este importante paso en la consolidación política del Estado Nacional Mexicano, la Iglesia quería decir “católica”, se entiende que lo que se separaba eran los ámbitos de la vida pública con los de la vida privada.
Saigyo: “Si yo no creo que lo real sea real, ¿cómo creer que son sueño los sueños?”
A manera de contraste se asomaban los edificios modernos que, por supuesto, tenían otra arquitectura, pintura reciente en sus paredes, un dato muy curioso fue que no vio macetas en sus ventanas.
Esta demonia entonces, la famosa Tina, además de llevar agua, siempre cargaba algunas lajas en los cántaros. Los descargaba en la cocina, ponía el agua en la tinajona que descansaba oronda sobre el piso, apartaba las piedras que llevaba —todas redondas, azules, livianas y del mismo tamaño—, escondía las piedras en las bolsas del delantal y luego se iba al patio, en donde las guardaba al pie de un cocotero.
Por Marte Fabio Gálvez Al llegar a Tuxtla Gutiérrez observé, un domingo de invierno, “La fiesta chiapaneca” en el teatro al aire libre “Bonampak”. Allí pude admirar una hora dancística musical que recogía todas las tradiciones del rico estado de Chiapas. En esta presentación artística, lo que más llamó mi atención fue “La fiesta de la última teja”. Resulta que esta celebración, característica exclusiva de la etnia zoque, en proceso de extinción, se refiere a que los antiguos determinaban celebrar la fiesta de la “última teja”, justo cuando la construcción de la casa había terminado; es decir, cuando lo único […]