Ocurrieron dos hechos simultáneamente. El primero en una zona turística un “asesino solitario”, ni a sueldo, ni sicario, ingresa como en su casa a la zona arqueológica, y, sin decir agua va ni adjudicación alguna, mata a algunas personas y desata un pánico, y dejando una secuela de miedo en la sociedad, tal cual pareciera era su propósito, no visto ni en el descarrilamiento del tren maya ni en la explosión de la pipa en una delegación de la capital del país. El otro se trata también de muertos, sólo que de agentes de la CIA “mimetizados” con las policías […]
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